El Gobierno Municipal de Gandia ha presentado los presupuestos para 2010, cuya tramitación se espera que finalice el 22 de este mismo mes con su aprobación por el plenario. El anteproyecto presentado supone una disminución de 16 millones de euros respecto al de este año, un 14,45% menos, aunque el capítulo de gasto corriente aumenta un 17%, básicamente, según el gobierno, con destino a los gastos que generará la celebración del V Centenario de San Francisco de Borja (4 millones de euros), el capítulo de Bienestar Social aumenta un 30%, mientras que la promoción de la ocupación superará el 130% de aumento y el gasto destinado a educación crecerá un 34%. Resalta con todo, una disminución sustancial de las inversiones que bajan de 31 millones durante este año a poco más de 10 millones el año próximo. Con todo, el dato más llamativo en el marco de los anuncios sobre el tema, es que el Ayuntamiento ha dejado de ingresar durante 2009, dos millones de euros del Impuesto de Construcciones, lo que da una idea de la profundidad de la crisis y cómo ésta afecta al sector que hasta ahora movía a gran parte de la economía local. Pero, por otra parte, esa reducción de ingresos supone un lastre que no por esperado deja de incidir sobre las cuentas municipales. Sea como fuere el dato de la caída de las inversiones para este año que comienza en menos de tres semanas, en una ciudad acostumbrada a que los últimos años las obras se multipliquen, no es baladí. En ese sentido el gobierno municipal ha prometido compensar estos aspectos mediante una acción concreta a través de la empresa pública, con una suma total que superaría los 80 millones de euros si se suman las transferencias previstas del Estado como la segunda etapa del Plan Zapatero que se realizará a lo largo de 2010. No hay que dejar de ver una cuestión que seguramente será clave en todo este plan: la financiación de algunas de esas partidas, por casi 50 millones de euros en un entorno donde la “sequía” de fondos bancarios no ha variado demasiado. Sea como fuere, el ajuste no será excesivamente alto, aunque todo dependerá en buena parte del cumplimiento de las previsiones de ingresos (al albur de lo que marque la economía en los próximos meses) y de un control del gasto muy estricto para posibilitar el cumplimiento de unas cuentas que, en principio, tendrán otro elemento negativo: las transferencias que la Generalitat Valenciana no está realizando, ni a éste ni a ningún otro municipio, dada su situación de absoluta falta de liquidez, tal como han denunciado no sólo la oposición sino estudios independientes como el propio Banco de España. Este es año preelectoral y por lo tanto, cualquier cosa puede ocurrir.
|