Aún faltan casi dos años para las próximas elecciones municipales, pero nadie ignora que todo ese tiempo al final siempre es corto para plantear las iniciativas políticas que hagan “reconocible” y “asumible” un proyecto por parte de la ciudadanía. Tanto vale la afirmación para quienes ostentan el gobierno como para aquellos que aspiran a desplazarlo o a ocupar un lugar destacado tras la cita electoral. Por ahora, vamos a centrarnos en el gobierno municipal de Gandia que es quien ha movido ficha en este tiempo con el objetivo puesto en junio de 2011. Así, comenzará a rodar la semana próxima la remodelación del gobierno cuya principal novedad es el vuelco que quiere darse a la comunicación con el ciudadano, un asignatura que -obvio resulta reiterarlo- no ha aprobado del todo, toda vez que enfrascado en el diseño, puesta en marcha y gestión de numerosos proyectos, se ha olvidado de marcar una estrategia política que pasara por una mejor y más oportuna explicación de la mayoría de ellos. Sea como fuere, Orengo sustenta esta nueva etapa en el trabajo que deberán realizar Alfredo Boix (PSOE) y Fernando Mut (Plataforma) como puntales de la gestión diaria que tanto tiempo parece haber consumido en estos dos años al primer edil. En el ánimo general de la política local subsiste la duda acerca de la intensidad de los proyectos ya en marcha, que no pueden detenerse y, más aún, deberían acelerar su ejecución con el fin último de “dar tiempo” al disfrute de los mismos a los ciudadanos minimizando así las quejas derivadas de tanta obra simultánea en las calles, dando la permanente sensación de una ciudad inacabada. La gran duda, con todo, es si por ejemplo, se avecinan otros proyectos de envergadura que, como en el caso del parking y reforma del Jardinet de Corea, están pendientes de una negociación directa con empresas interesadas y la rumorología dice que las cosas están más avanzadas de lo que parece. Es probable que la valoración del ciudadano sea compatible con la mejora de la ciudad, pero a veces la sensación de molestia puede superar cualquier ponderación positiva. Por esto mismo una cuestión clave será a partir de ahora la suerte que corra el proyecto del tranvía al Grau, donde parece haber sumado la falta de concreción del mismo en un primer momento y fallos de comunicación evidentes. Más allá de otras consideraciones, lo bien cierto es que el gobierno de Gandia tiene ahora mismo, algunos objetivos claros y retos importantes: tal vez más que los proyectos, el de acertar en la estrategia política de acercamiento al ciudadano, no porque de ello dependa el resultado electoral, sino porque el ejercicio mismo de la democracia, lo exige.
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