El Bloc de Gandia le ha dado un portazo en toda la cara al portavoz del PP de Gandia, Arturo Torró, a propósito del comportamiento de éste y su partido en el tema de la Comisión Especial sobre las contrataciones de las obras y explotación de la Piscina del Grau y la Residencia de Estudiantes. «Esa no es la manera de hacer política, o mejor dicho esa manera de hacer política es detestable. Puede ser que dé rendimientos electorales a corto plazo, pero acaba siendo una bomba de relojería que le explota en las narices al que la pone y, de rebote, le da a toda la clase política». Así de claro lo decía Josep Miquel Moya hace unos días a propósito de la conducta y las declaraciones de Torró en torno al tema que ha mantenido a la clase política local en tensión. En realidad la frase es muy clara y demuestra el rechazo de la formación nacionalista frente al PP de Gandia, no sólo por este tema sino por otras cuestiones que constituyen una suma de desencuentros entre ambas formaciones que, aunque no se han hecho públicos, estaban colmando el vaso de la paciencia. Y es que, hasta cierto punto es lógico que las diferencias entre un partido de derechas y otro que se reclama nacionalista y progresista sean importantes, pero hasta ahora las quejas de los nacionalistas se habían hecho en privado, como consta a quienes conocen bien la política local, por lo que las duras críticas públicas de Moya a Torró, adquieren un valor particular. No debe olvidarse al respecto que la embestida del PP -con descalificaciones y falsas acusaciones- comprometían no sólo al PSOE sino al Bloc, por dos razones muy claras: porque los nacionalistas compartieron la responsabilidad del gobierno con socialistas en la legislatura anterior y porque aún más, una de las obras -la de la piscina del Grau- se contrató y ejecutó bajo la responsabilidad directa de Josep Miquel Moya. Torró había intentado en todo momento -con un particular juego de manos propio de aprendiz de mago- soslayar la presencia del Bloc en ese asunto, pero de nada le ha servido toda vez que las evidencias de su falacia se hacían cada vez más notorias. A ello el Bloc suma un largo malestar con el PP debido al permanente interés de Torró en asociarse a los nacionalistas en su tarea de oposición, cuando no de “birlarle” argumentos en esa estrategia. Al punto que es sorprendente el discurso del PP de Gandia, siempre a la espera de que los nacionalistas expliciten el suyo para “pegarse a rueda” y exhibir como propias posturas que han sido diseñadas por éstos. No tiene demasiada explicación, salvo que la estrategia popular va en la dirección de querer un pacto “postelectoral” con el Bloc, que le redima de lo que mucho teme: otra derrota frente al PSOE.
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